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Laure

Simplificar para evitar la fatiga decisional

Un concepto que ha ganado en popularidad en los países anglosajones es el de “fatiga decisional”. Se refiere al deterioro de la calidad de las decisiones que va tomando un individuo luego de una larga sesión de toma de decisiones. Según algunos estudios, una persona adulta tomaría hasta 35.000 decisiones al día, todas de distinta relevancia y muchas de ellas inconscientes: ¿Qué desayuno? ¿Zapatos negros o cafés? ¿Aquí doblo a la derecha o la izquierda? ¿Despido a este trabajador? ¿Dejo que los niños vean otro episodio? ¿Con quién dejaré a los niños en la noche si no puedo llegar a la hora del trabajo? ¿Debería acaso quedarme tarde en el trabajo? Tomar decisiones genera un desgaste a lo largo del día y nuestro cerebro, agotado por este proceso acumulativo, termina tomando atajos: actúa sin pensar (impulso), evita pensar o, peor aún, evita decidir (inercia).

Es un concepto bien conocido en ventas, y que explica la presencia de dulces en las cajas de supermercados, cuando uno, agotado por la cantidad de decisiones menores que ha tenido que tomar en el recorrido por los pasillos, llega agotado a la caja y compra glucosa (fuente de energía) por impulso porque siente que “lo necesita”.

Aquí les dejamos algunas pistas para simplificar su casa, su oficina y su vida y así evitar esta fatiga decisional:

  1. Tomen las decisiones importantes en la mañana. Las primeras horas del día son las mejores para trabajar y tomar decisiones importantes. No rellenen estas valiosas horas con decisiones menores del tipo ¿Qué me pongo? o ¿Qué almorzarán los niños? Estas decisiones poco relevantes pueden tomarlas en la noche cuando la fatiga ya está instalada. Pero si quieren pedirle un aumento de sueldo a su jefe, vayan a verl@ en la mañana.
  2. Tómense un descanso antes de tomar una decisión importante. No tomen decisiones apresuradas después de una pelea con su media naranja o con ese cliente difícil (piensen en ese correo electrónico que hasta el día de hoy se arrepienten de haberle enviado a su jefe). Y si tienen que tomar una decisión importante en una reunión tardía y/o larga, tómense una pausa y decidan a la vuelta.
  3. Reduzcan su closet. Con menos ropa en el closet es mucho más fácil elegir qué ponerse en la mañana. Mejor aun, ¡decidan en la noche anterior! Líderes como Barack Obama o Mark Zuckerberg tendrían a propósito un closet reducido para evitar cargarse con decisiones de este tipo.
  4. Compren alimentos en tiendas de barrio o ferias. Ya hablamos del agotamiento mental que provoca el “paseo” por el supermercado, la variedad a veces exagerada de productos disponibles, los carteles con promociones, los ruidos constantes, la decenas de cajas para pagar con sus respectivas filas de espera. Con menos variedad tendrán que idear un menú semanal más simple. Hagan una lista antes de salir de la casa, y simplifiquen el almuerzo de los niños: del momento que les dan comida sana, no tiene que ser distinta cada día del mes. No hablo aquí de las cenas de fiesta o de los lujos que se dan a veces, sino que del cotidiano, de la gestión semanal de la casa.
  5. Tengan claridad sobre su agenda y su cuota de tiempo libre. Agrupen salidas a comprar o para llevar a los niños a alguna parte. Deleguen tareas, tanto en la casa como en la oficina. Aprendan a decir que no a compromisos innecesarios o indeseados.
  6. Pongan límites. Una repisa solamente para sus productos de belleza. Un sólo deporte para los niños este año. Un monto mensual determinado para salir a comer. Una hora tope para consultar el celular.
  7. Simplifiquen el programa de las vacaciones. Si los agotan los procesos decisionales de su vida profesional y familiar, no programen vacaciones repletas de actividades, visitas y gente. Tómense un tiempo para descansar y recargar las pilas. No soy de comprar paquetes en agencias de viajes, pero si la necesidad de dejarse llevar es imperante, no lo duden.
  8. La excepción que confirma la regla: piensen dos veces antes de comprar. En vez de comprar más, aprecien y usen lo que tienen. Vivan con aquello que está disponible. No vivan a crédito. Pidan prestada la herramienta que necesitan al vecino o a su cuñado. Sean ingeniosos en el uso de sus recursos. Reutilicen. Cualquier decisión apresurada de compra que tomen hoy generará a futuro acumulación, obligaciones y su cuota de preguntas y consecuente fatiga decisional: ¿Lo necesito? ¿Lo guardo? ¿Lo boto? ¿A quién se lo regalo? ¿Quién me ayuda?

 

OrganizHada es un servicio de organización de espacios interiores. Los ayudamos a encontrar soluciones para simplificar su casa, su oficina y su vida, y crear más tiempo y espacio para lo que realmente importa.

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